Vender una vivienda no solo consiste en fijar un precio competitivo. La forma en que se presenta puede influir directamente en la percepción del comprador. Una casa cuidada, limpia y bien iluminada transmite confianza y facilita la decisión de compra.
El primer paso es despersonalizar los espacios: guarda fotografías, recuerdos y objetos personales que distraigan la atención. Los visitantes deben poder imaginarse viviendo allí. Después, revisa detalles de mantenimiento: paredes limpias, grifos en buen estado y bombillas funcionando. Pequeños arreglos generan una gran diferencia.
La importancia del ambiente
Abre las cortinas, permite que entre la luz natural y crea una sensación acogedora con colores neutros. Si la vivienda es pequeña, elimina muebles innecesarios y aprovecha espejos o elementos que amplíen visualmente el espacio.
También conviene realizar una limpieza profunda, prestando especial atención a cocina y baños. Estos suelen ser los espacios que más influyen en la decisión final del comprador.
Un último toque profesional
Considera invertir en un reportaje fotográfico profesional. Las imágenes de calidad atraerán más visitas online y mejorarán la presentación del anuncio. En algunos casos, el “home staging” (preparar la vivienda para la venta) puede aumentar notablemente el valor percibido del inmueble.
Una buena preparación no solo acelera la venta, sino que también te permite defender mejor tu precio.
